Deontología

La deontología es una rama de la ética que estudia los deberes y las normas morales que guían el comportamiento profesional en diferentes campos como la medicina, el derecho o la economía. Este conjunto de principios obligatorios orienta la conducta de los profesionales, fomentando actitudes responsables, honestas y respetuosas con los derechos y libertades de todos.

En un mundo donde las relaciones profesionales forman una parte imprescindible de nuestra vida cotidiana, la Deontología se erige como vital. Pero, ¿qué es realmente esta ciencia? Como su propio nombre indica, Deontología se refiere al estudio de los deberes. Es una rama especializada de la ética que se preocupa por las reglas y normas morales que deben regir la conducta de los profesionales. Ya sea en el sector médico, jurídico o económico – por nombrar solo algunos – la Deontología promueve comportamientos orientados a responsabilidad, honestidad y respeto hacia los derechos y libertades de todos. En palabras llanas: es el conjunto de criterios éticos que deberíamos seguir al trabajar en cualquier campo profesional.

El presente artículo tiene como objetivo ahondar en la raíz del término ‘Deontología’, para entender mejor su significado e importancia en nuestros días. A continuación, presentaremos un ejemplo práctico que ilustrará cómo estos principios morales se aplican día a día en el entorno laboral.

Origen de la palabra deontología

La palabra deontología proviene del griego. Se deriva de las palabras “deon” y “logos”. «Deon» significa obligación o deber,y «logos», se traduce como estudio o ciencia. Por tanto, de manera conjunta, la deontología se puede interpretar como el estudio o ciencia del deber.

Los fundamentos de este término son antiquísimos, aunque fue a mediados del siglo XIX cuando adquirió mayor notoriedad. El filósofo inglés Jeremy Bentham es considerado uno de los padres fundadores ya que le dio nombre y lo conceptualizó por primera vez en 1834.

Bentham definió la deontología como «la ciencia del deber en sí misma», centrada en descubrir las normas éticas universales que rigen nuestras acciones. Sin embargo, aun cuando Bentham acuñó el término y proporcionó su primera definición formal, podemos encontrar los preceptos básicos vinculados a las obligaciones morales personales mucho antes, arraigados profundamente en las antiguas culturas.

Por ejemplo:

  • En la antigua Grecia, Sócrates ya hablaba sobre la necesidad del cumplimiento del deber para alcanzar una vida buena.
  • Platón defendía la idea de que cada persona tenía un conjunto específico de responsabilidades según su posición en la sociedad.
  • Aristóteles sostenía que el deber era fundamental para lograr un equilibrio entre los deseos individuales y el bienestar colectivo.

La evolución posterior de la disciplina ha estado marcada por diversas corrientes filosóficas y sociológicas que han estudiado a profundidad los diferentes aspectos relacionados con el cumplimiento del deber moral.

Dicho con otras palabras, aunque el término fue acuñado en el siglo XIX por Jeremy Bentham, sus raíces se encuentran mucho más atrás en nuestra historia cultural.
Por último, pero no por ello menos importante, vale la pena destacar que hoy día esta palabra ha trascendido fronteras lingüísticas y culturales,su concepto se aplica casi universalmente dentro del ámbito profesional para describir ese conjunto específico de normas éticas y comportamientos éticamente aceptables inherentes a una profesión o vocación particular.

Ejemplo de aplicación

De vuelta a nuestra vida cotidiana, la deontología penetra profundamente en cada uno de nosotros y nuestras profesiones. Hagamos un recorrido imaginativo por dos áreas: las finanzas y la economía, donde los principios deontológicos juegan un papel crucial.

Considere un asesor financiero en una consultora respetada. Ama su trabajo, pero está particularmente emocionado este mes porque tiene la oportunidad de cerrar un acuerdo que podría impulsar significativamente sus ingresos anuales si se concreta. La única traba es que aunque sabe que este acuerdo sería beneficioso para él personalmente, también sabe que no es el más adecuado para su cliente.

Aquí entra en juego la deontología. De forma ideal, el asesor debería anteponer los intereses del cliente a los propios, ofreciendo una recomendación sincera que tenga como objetivo principal beneficiar a su cliente, aunque esto signifique menos ingresos para él mismo.

Sigamos ahora con un ejemplo en economía. Imagina una analista trabajando para un gobierno. Se le asigna el estudio de la viabilidad de incrementar el salario mínimo nacional. Ella comprende claramente las implicaciones socioeconómicas poderosas que giran alrededor de esta decisión política.

La posición ético-deontológica aquí sería seguir principios científicos rigurosos durante su análisis y ofrecer una evaluación honesta e imparcial, independientemente de cualquier presión política o proyecciones personales.

En estos dos contextos diferentes vemos cómo operan nociones básicas relacionadas con la integridad profesional:

  • Los intereses del cliente siempre deben priorizarse sobre los propios en servicios financieros.
  • La precisión científica debe guiar cualquier análisis económico.
  • La honestidad e imparcialidad como estándares éticos básicos en todas las actividades profesionales.
  • La resistencia a presiones tanto internas como externas cuando pueden comprometer nuestra integridad y neutralidad profesional.

Estos principios no son solo etéreos preceptos filosóficos,son pautas prácticas destinadas a mantenernos centrados en los valores fundamentales inherentes a nuestras respectivas profesiones.

Los ejemplos anteriores muestran situaciones dinámicas típicas donde la tentación puede desviarnos del camino correcto. Sin embargo, al recordar nuestros compromisos éticos y abrazar sinceramente la filosofía subyacente detrás de la deontología podemos hacer elecciones conscientes basadas no sólo en lo que es legal sino también en lo que es correcto moralmente.

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